Homo moneta

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sábado, 10 de noviembre de 2012

La Moda Austriaca

El mes pasado (octubre de 2012) el Banco Central Europeo publicó un texto titulado "Virtual Currency Schemes", un documento interesante que ha provocado una gran cantidad de opiniones "novedosas" de académicos, editores y bloggers que destacan algo que ha sido evidente desde hace la aparición de las primeras unidades de cambio digitales (sí, ha existido una gran variedad de unidades de cambio digitales además de Bitcoins, por ejemplo Vens, Flattr y Ripple): Estos proyectos encuentran su fundamento en las ideas relacionadas a la banca libre de Friedrich Hayek y la Escuela Austriaca de Economía.

Aunque la institución de la banca central está sólidamente asentada en la mayoría de los estados a partir de la Conferencia Financiera Internacional celebrada en Bruselas en 1920. Paradójicamente dos de las mentes que establecieron las bases de la banca central moderna: Walter Bagehot en "Lombard Street" y Vera Smith en "The Rationale of Central Banking", preferían el paradigma de la banca libre, aunque ambos reconocieron que la abolición de la institución del Banco de Inglaterra resultaría poco aconsejable. En lo particular me inclino más por la postura de autores como Klein quien en su texto "The Competitive Supply of Money" establece que pocas actividades económicas pueden clamar un récord unánime y prolongado de acuerdo respecto a lo apropiado de la intervención del Estado en el suministro de moneda.

Las discusiones respecto a la banca libre y el rol de los bancos centrales no son nuevas toda vez que las mismas pueden ser rastreadas a finales del siglo XVIII y XIX a través del plumas como la de Talleyrand quien impulsó desde el obispado de Autun la creación del Banco de Francia. En fechas más recientes,  Friedman y Hayek abordaron el tema con gran interés con perspectivas opuestas. Por un lado Hayek cuestiona que un esquema que busca una expansión monetaria sólida pueda desarrollarse al interior de nuestros sistemas bancarios bajo el esquema tradicional; proponiendo que un paradigma de libre competencia fundamentado en el laisezz-faire respecto a la emisión de unidades da cambio derivaría en un estado en donde los bancos centrales perderían el fundamento de su existencia. Sin embargo, Friedman ve un riesgo en esta postura. El gran economista de Chicago, aprecia de manera acertada que un esquema de laisezz-faire que prescinde de la banca central o de cualquier institución reguladora respecto a los medios de pago pondría en riesgo la solemnidad contractual, la prevención del fraude y el funcionamiento de los mercados monetarios, mismos que se caracterizan por sostenerse sobre información escasa y costosa.

De lo anterior podemos colegir que, al igual que la evolución del shadow banking system influyó en el desarrollo de la crisis financiera del 2007, si no regulamos la evolución de las unidades de cambio digitales, estaremos insertando en el corazón del sistema una bomba de tiempo que desencadenará la próxima crisis financiera ya que, tal como grandes mentes como Kauffman y Calomiris aceptan, la falta de regulación y las explosiones cámbricas que han caracterizado a nuestro Sistema Financiero Mundial en términos de Wallerstein a la caída del Sistema de Bretton Woods en 1971 son los elementos principales generadores de crisis financieras, elementos que, tal como hemos apreciado a través del presente son fomentados por los seguidores de la moda austriaca.

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